jueves, 21 de mayo de 2015

LEY DE CONVOCATORIA ES ORGANICA:

Emmanuel Esquea Guerrero
 
Esa conclusión  resulta  incorrecta, debido a que  el texto actual no establece ninguna mayoría, y en consecuencia esa omisión también podría interpretarse como un reconocimiento del carácter orgánico de dicha ley. Esto así debido a que  como ya el artículo 112 había señalado las 2/3 partes de los presentes para la aprobación de  las leyes orgánicas,  entre las cuales incluyó las leyes concernientes a  “los procedimientos constitucionales; las materias expresamente referidas por la Constitución y otras de igual naturaleza”, hubiera resultado sobreabundante  volver a hablar de las 2/3 partes  para la Ley de Convocatoria.
Pero además  de  estos argumentos que pudieran resultar subjetivos, la Suprema Corte de Justicia (sentencia del 15-6-73, B.J. 751) y el Tribunal Constitucional nos brindan la racionalidad como instrumento idóneo para obtener una  definición definitiva del carácter  orgánico  de la Ley de Convocatoria “toda vez que este principio (de racionalidad) constituye el fundamento axiológico de toda norma, sin importar de dónde emane y la materia que en ella se aborde” (Sentencia TC /0102-13).
De modo que si tomamos en cuenta que el interés del constituyente es el de garantizar la vigencia de la democracia mediante  una  mayor participación de los ciudadanos (a través de sus representantes en el Congreso) en la toma de decisiones públicas,  y  admitimos al mismo tiempo,  que la elaboración de la Constitución es el acto por excelencia de esa participación, resulta  lógico que en las decisiones concernientes a la Constitución, la participación de los ciudadanos  sea la más amplia dentro de los niveles establecidos por la propia Constitución.
En igual sentido, debe admitirse que al exigir el Constituyente  que la presentación de la Ley de Convocatoria fuera  hecha por “la tercera parte” de los miembros de una u otra cámara, dejó claro que no se trataba de una ley  cualquiera, por lo que su aprobación requería de una mayoría calificada. La lógica nos indica que a mayor exigencia  para la presentación,  mayor exigencia  para la aprobación.
Pero además, la tesis de la ley ordinaria crearía un conflicto entre los artículos 84 y 269, pues mientras el primero permite la aprobación de la ley  con la mayoría absoluta de más de la mitad de sus miembros, el segundo, exige  “el apoyo de la tercera parte de los miembros de una u otra cámara”;  presentándose el caso de que la ley pudiera ser aprobada por un número de legisladores menor que el  exigido  por el artículo 269.  La situación en el Senado sería la siguiente: el quórum es de apenas 17 senadores y la  mayoría absoluta de 9 senadores, número por debajo de los 11 que forman la “tercera parte” exigida por el artículo 269.  Lo  mismo sucedería en la Cámara de Diputados, donde el quórum es de 96 diputados y la mayoría absoluta de 48 diputados, mientras que la tercera parte la componen 64 diputados.
Por último, no tendría sentido que la  modificación de “la organización territorial” para crear un paraje, una sección o un municipio requiera de una  mayoría de 2/3 partes  y que la decisión de modificar la Carta Fundamental que dió origen a  la República y donde se regulan todos los poderes del Estado y todos los derechos de los individuos, sólo requiera la mitad  más uno de los votos. El hecho mismo de que el constituyente negó al Poder Ejecutivo la facultad de observar la Ley de Convocatoria  debe darnos una idea de la principalía que tiene esa ley,  por lo que mal podría calificársele de  ordinaria.
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2015/5/20/367840/La-ley-de-convocatoria-es-organica

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