sábado, 16 de enero de 2021

Vida Nocturna en Dominicana

 Asi era La vida nocturna y el entretenimiento empezaba los Lunes o los jueves en los años ochenta.



El Chantilly de la Máximo Gomez presentaba 7 días los solistas incluso a Fausto Rey 7 noches cuando era la máxima estrella del país.



El famoso piano bar del sótano de plaza naco 7 días de bohemia.



El Maunaloa Night Club invariablemente iniciaba sus shows con artistas extranjeros y dominicanos  desde los jueves de cada semana hasta el domingo.



En competencia estaba La Boite El Conquistador del hotel Naco.



El Salón Rojo del hotel Comodoro activaba su cartelera, y del igual manera en el Continental y en el hotel Cervantes.



La discoteca del hotel Napolitano abría su show con Anthony Rios.



El Karova presentaba shows con artistas criollos en su local de la 27 de Febrero.



Los lunes de Manolo con Benedito Pimentel dando reconocimientos a toda la farándula.



La piscina del hotel San Cristobal se pegó a pura bachata los jueves y los Domingos con pasa días.



El intermeso de San Cristobal ahí de jueves a Domingo la tumba no paraba.



En la zona colonial habrían tres mataderos, 



Los paraguitas del malecón ahí pasaba de todo todos los días.



El burrito de las Américas famosos por ser especies de mecedora y canas ahí se hacía de todo. 



En Bani con Faley y sus estrellas con Julita del Río en el bosque de jueves a Domingo los domingos presentaban grandes orquestas de pasa dia.



En San Juan de la Maguana desde los jueves en el Tupinamba aún está su bohemia. 



Los lunes arrancaron en el jet set cuando estaba en donde está coca cola con Rasputin y Johnny Ventura lo organizaba Luis Medrano. 



Guillermo Henríquez montaba  bailables en El Caribeño de La Feria, donde ahora está la Universidad O&M.



Luego tenía sus shows en El Prestigio.



El American Club en la azotea del edificio La Cumbre  abría su cartelera.



El Sexto Sentido y el José Night Club iniciaban sus shows con revistas de bailarinas.



Lafuente Night Club atronaba con sus revistas al estilo del Lido de Paris y Las Vegas montadas por Héctor de San Juan con el vedetto Ed Vachán y los vestuarios de Kali Karlos.



Se presentaban espectáculos en el Embassy Night Club del hotel El Embajador.



En hotel Sheraton en el lobby a puro piano y voz, La discoteca Ommi se  popularizó por sus lunes de Luis Medrano, pero los jueves presentaba bailables con orquestas, y al final todos terminaban la noche o la madrugada comiendo los famosos sancochos de La Canasta.



La discoteca Polkis del malecón los lunes de Luis Medrano de ahí para donde el boricua o blankini a comer mondongo, pollo o sándwich. 



Los Tenorios presentaban su show de humor en el Restaurant Versalles.



Los viernes de la discoteca Suigeniris del malecón de Luis Medrano con Bonny y los Kenton.



Los domingos de Ramoncito Frías y su matinne en polkis a pura música Americana.



Los pasadias con Jhonny Ventura los domingos del club Santa Rosa de Corporan de los Santos y Tito Campusano.



El “matadero”’ de la Tía Herminia ofrecía bailables con orquestas que organizaba Frank Girón.



El Cortijo de Mary Paz en la George Washinton presentaba su show con artistas criollos y extranjeros, y la española “cogía cuerda” cuando la prensa de espectáculos de la época criticaba la cartelera.



Tony Echavarría (Cambumbo) presentaba a partir del jueves su show haciendo fonomímicas de Olga Guillot, iliminándose él mismo con una linterna.



Guayabo Castillo presentaba su Guayabazo en la discoteca Porky de Cinemacentro.



Safari Disco de Freddy Jabes presentaba a Los Creadores de Imágenes.



El Monalisa presentaba unos bailables donde estaban prohibidos los encendedores y los fósforos porque nadie quería que lo descubrieran.



Las Pirámides en la Rómulo Betancourt hacía sus shows con figuras del ayer como Lope Balaguer, Francis Santana y Vinicio Franco.



El restaurant Bahoruco de la 27 de Febrero donde Cambumbo rifaba chivos vivos y se presentaban las principales orquestas del país.



El Yemallá presentaba sus bailables desde el jueves.



El restaurant Nuevo Venezuela ofrecía sus shows bailables.



Julito Deschamps se presentaba en La Barrica regenteada por Blanquita en la 27 de Febrero.



Las discotecas Waldos 1 y Waldos 2 se llenaban de gente a partir del jueves.



José Lacay presentaba su revista en el DC-4 construido con el fuselaje de un viejo avión



Los que procuraban altas emociones y “altas temperaturas” caían en los shows eróticos de Le Petite Chateaux.



Los que andaba en “queme” se dejaban caer por la Boite Malecón y si no querían ir muy lejos se aprovechaban de la complicidad de los paraguitas de cana de La Feria cuyos techos pegaban casi en el suelo.



En San Cristobal Luiggi’s Discotec se llenaba con gente de la capital y del Sur. Y por el igual en los pueblos del interior del país siempre habían actividades festivas y bailables, como en Astromundo de La Vega,  la Guira de San Francisco de Macorís, Samoa Bar de Mao,  Montevideo Bar de Licey al medio de Santiago, el bosquecito bar de Azua



Y al terminar las parrandas y los bureos por los lugares de shows y de bailables, la degustación de pipián con yuca donde Blanquiní, los sandwiches en la Dumbo o Paco’s, los caldos de La Marisol, o La Aurora.



Los jueves en la noche la ciudad se llenaba de gente, y tú podías disfrutar a plenitud de las orquestas, de los bailables, de los shows, de las comidas, sin temor a que te maten o te atraquen.



Todo eso es cosa del pasado.



Las nuevas generaciones y los cronistas de arte de este tiempo como no vivieron eso se puede decir que tienen un gran eslabón perdido de la que fue la época de mayor auge y apogeo en la vida nocturna, en la diversión y el espectáculo en la República Dominicana.



Hoy....Trata de disfrutarlo con lo poco que te han dejado y te permiten los nuevos tiempos...

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